"MIS HUELLAS"
Dejar huella no es buscar el aplauso ni construir monumentos; es caminar al lado del pueblo, sentir sus dolores y sembrar la esperanza del Evangelio en la tierra cotidiana. Mis huellas en La Rioja no son mías en solitario: son el reflejo del camino compartido con los campesinos, los jóvenes, mis hermanos de comunidad y nuestros obispos.
Al llegar a El Chamical a mediados de los años setenta, me encontré con una comunidad sedienta de Dios, pero también marginada y golpeada por la pobreza. Junto al Padre Gabriel Longueville, párroco del lugar y verdadero hermano de fe, asumimos la misión de construir una Iglesia de puertas abiertas, encarnada en la realidad social.
Los pilares de mi andar
Pastoral campesina y dignidad humana: Alentados por las orientaciones del Concilio Vaticano II y el magisterio de Monseñor Enrique Angelelli, promovimos la organización comunitaria y el cooperativismo. Entendíamos que la salvación que trae Cristo abraza integralmente a la persona humana, defendiendo su derecho a la tierra, al trabajo justo y a una vida digna.
La voz del Evangelio frente al miedo: Vivimos tiempos convulsos de violencia e intolerancia. Frente a las presiones y las amenazas, las homilías en la parroquia de El Chamical buscaron ser siempre un faro de verdad y reconciliación. No predicamos el odio, sino la exigencia radical del amor y la justicia del Reino.
Hermandad franciscana y sacerdotal: En la sencillez del día a día, compartiendo el pan, la oración compartida con el P. Gabriel y las visitas a los parajes rurales más lejanos de los Llanos Riojanos, descubrí la alegría profunda de ser un hermano menor entre los más pequeños.
Un testimonio grabado en la memoria
Poco antes del desenlace de mi vida en julio de 1976, era evidente el riesgo al que nos exponíamos por ser fieles a nuestra misión pastoral. Sin embargo, alejarnos de la gente no era una opción. La huella más profunda que quise dejar no fue de poder ni de resistencia política, sino de absoluta fidelidad al Señor:
"A mí me pueden quitar la vida,
pero el Evangelio seguirá resonando.
Podrán callar la voz de este sacerdote,
podrán callar la voz del obispo,
pero nunca podrán callar la voz del Evangelio."
Hoy, esas huellas continúan vivas en la memoria de la diócesis de La Rioja, en las capillas de la zona rural, en la devoción popular que florece en la Gruta del Martirio en Bajo de Lucas y en cada comunidad que lucha por la paz y la justicia a la luz del Evangelio.
Hitos de la labor pastoral
| Ámbito | Acción Pastoral | Impacto en la Comunidad |
| Comunidad Rural | Acompañamiento a peones de campo y familias del departamento Rosario Vera Peñaloza. | Fortalecimiento de la dignidad del trabajador rural y la solidaridad comunitaria. |
| Juventud y Formación | Creación de espacios de reflexión bíblica y grupos juveniles franciscanos. | Compromiso de los jóvenes con el servicio social y la vida parroquial. |
| Unidad Eclesial | Trabajo en comunión directa con la diócesis de La Rioja y Mons. Angelelli. | Testimonio de una Iglesia riojana unida en la opción por los pobres. |
| Martirio y Semilla | Entrega de la vida el 18 de julio de 1976 junto al P. Gabriel Longueville. | Fecundidad espiritual y reconocimiento martirial por la Iglesia Universal. |
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